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MECANISMOS DE RESONANCIA Y ARTICULACIÓN

Como sabemos el sonido se produce por el paso del aire entre las cuerdas vocales situadas en nuestra Laringe.
Las cavidades de resonancia nos permiten ampliar nuestro caudal sonoro cuando hablamos o cantamos. Sin ellas la voz no podría producirse como tal.
Trataremos de forma paralela los elementos que componen los dos sistemas - el de Resonancia y el de Articulación, pues los mismos órganos intervienen y presentan actos paralelos.
Dichas funciones tienen lugar en la boca, faringe y en las fosas nasales, contando con sus partes duras y sus partes blandas móviles.
Los principales Resonadores son:
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Resonador faríngeo es el primer resonador que encuentra el sonido para amplificarse. Se corresponde a la zona que ves al fondo de tu boca, detrás de la campanilla. Este se comunica directamente con las fosas nasales y con la cavidad bucal por mediación de la lengua y el velo del paladar. De este modo se activaran los resonadores nasal y bucal.
Resonador Nasal o Naso-faríngeo. Ocupa toda la cavidad nasal desde las fosas nasales a la parte trasera del velo del paladar. El resonador nasal es de gran importancia, muy característico de las voces negras. Con la colocación adecuada se crean muchísimos matices en la voz y el conocido efecto "Twang". Nos ayuda a proyectar las notas agudas y el Registro de cabeza. Lo encontramos muy potenciado en la música Americana, también en estilos como el Country y Blues. 
También a marcado el estilo original de cantantes como Eros Ramazzotti, Alx Rose, Anastacia.
Resonador bucal o vocal comprende toda la cavidad bucal e interactúa con los órganos encargados de la articulación. La lengua es la gran intérprete, es la que dirigirá el caudal de aire y la que creará los espacios de resonancia en concordancia con los labios, la mandíbula, el velo del paladar y el paladar duro .
El timbre o calidad propia de cada voz se deben a la fisonomía propia del cantante, en gran medida a estas cavidades duras y a su modificación por las estructuras blandas.
La resonancia de la voz humana se produce mediante un proceso cuya descripción pertenece a la física acústica.
La diferencia que existe entre el instrumento vocal y un instrumento musical, radica principalmente en su flexibilidad como instrumento vivo, con la posibilidad de acomodamiento en sus distintas partes móviles.
Los resonadores determinarán nuestro color y timbre vocal.
A este acto también se le denomina Impostación vocal.
Nos ayudarán a trabajar matices y texturas, ganar en calidad y cualidad vocal, al igual que lograr mayor proyección sin necesidad de empujar el aire o subir el volumen de nuestra voz.
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Imagina una cuerda de guitarra sonando sin su correspondiente caja de resonancia, lo mismo sucedería con un piano de cola, o un tambor. Su caja de resonancia será crucial en el resultado del sonido.
Para saber un poquito más sobre las características del sonido dirígete a este apartado.
Cada cuerpo que vibra tiene su frecuencia de vibración propia; si son cavidades, su volumen, su forma y el tamaño de su abertura en relación con el volumen, determinarán su frecuencia. 
Instrumentos hechos con materiales reciclados.
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Siendo la frecuencia la única responsable de la altura de un tono, la intensidad se debe a la llamada amplitud de onda. Esta se relaciona con la cantidad de energía que pasa a través del emisor del sonido. 
Los sonidos que produce la voz humana, no son simples, sino compuestos, creando una serie de armónicos que contribuyen a determinar el Timbre de voz.

LA RESONANCIA VOCAL

Toda vibración tiende a poner en movimiento los cuerpos elásticos que encuentra a su paso. Si la frecuencia propia del cuerpo en cuestión es la misma que la de la vibración , éste comienza a vibrar también. 
Es el fenómeno de la resonancia.  Así, cualquier cuerpo vibrante que refuerce un sonido ya existente se llamará  Resonador. El sonido laríngeo actuando por sí solo, no podría ser percibido como señal acústica.
Para que esto se produzca es necesario que el cantante aprenda a modificar voluntariamente la forma y la posición de los elementos móviles del tracto vocal (faringe, velo del paladar, lengua, mandíbula) y dirigir el sonido hacia los diferentes resonadores controlando la presión de la columna de aire.
La resonancia vocal implica como hemos dicho a las partes inmóviles y a las partes móviles de nuestra anatomía. Las primeras tienen que ver con las características vocales propias de cada persona, de manera que la estructura ósea de la cara aporta unas cualidades sonoras únicas y personales.
Las segundas permiten modificar el espacio interno de la boca y la faringe de manera que se genere un espacio suficiente para que el sonido se enriquezca y se produzca una correcta articulación.
ESTRUCTURAS DE RESONANCIA
Aunque ya las hemos nombrado en las lecciones anteriores, las repetiremos de nuevo para tenerlas más presentes. 
Las partes inmóviles o fijas son: La nariz y cavidad nasal. El paladar duro o óseo. Mandíbula superior. Dientes. Los senos maxilares, en los pómulos, los senos frontales en la frente, seno esfenoidal sobre la campanilla, seno etmoidal junto a los ojos. La caja torácica en su parte superior.
Las partes móviles son: Mandíbula inferior, velo del paladar o paladar blando. Faringe, Orofaringe o itsmo de las fauces. Lengua y labios.
Todos contribuyen a mejorar nuestra resonancia. Por ejemplo el paladar óseo o duro en la parte alta de la boca, actúa como una bóveda. Dirige el sonido a esa parte justo detrás de los dientes y notaras como el sonido cambia.
Resonadores faciales, llamados en el canto clásico  "La Máscara". Incluye las cavidades frontales del cráneo, situadas en la frente.
 
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COMO POTENCIAR LA RESONANCIA

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Un error frecuente es la falta de apertura bucal, pero no desde los labios , sino desde su base en las mandíbulas. 
Estas deben abrirse desde la articulación situada junto a las orejas de manera relajada y sin forzar generando un molde en la boca que permita una apertura redondeada y un sonido rico en armónicos.
Su importancia es vital tanto para la proyección del sonido, como para darle intensidad al mismo.
Al haber más espacio la onda sonora se aumenta.
A veces por exceso de tensión los músculos que actúan en el movimiento de elevación y descenso hacen que la mandíbula se desplace.
Esto puede producir trastornos incluso dolorosos, ruidos o dificultad en la apertura de la boca. 
Estos músculos , unos elevadores y otros depresores, los encontramos tanto en la cara como en el cuello. Es por ello que debemos trabajar con sensibilidad en estas zonas para corregir el mal uso o forzamiento indebido.
La Orofaringe o Itsmo de las fauces está en la parte posterior de la boca. Su tamaño aumenta cuando el velo del paladar se eleva. Reconozco que pocos de mis alumno/as controlan esta parte tan importante durante sus primeras clases y tan poco la que ahora veremos.
La lengua es el más activo e importante de los músculos en la articulación. Puede curvarse, retraerse, vibrar y realizar los más finos movimientos. Modifica la cavidad oral y por su puesto la calidad de la resonancia. Su base o parte posterior esta prácticamente fija al hueso hioides y a la laringe. 
 A la hora de cantar las vocales  A, O, U es necesario particularmente que la lengua quede plana en la boca, la punta debe quedar en contacto con los dientes inferiores, con cuidado de no retraerse. Cualquier tensión que se produzca en su base afectarán a la posición y movilidad de la Laringe y por supuesto al sonido.
Si mantenemos la laringe baja, el espacio en el resonador Faríngeo, (en la garganta) se ampliará y nos proporcionará  una mejora en la resonancia. Nos dará cuerpo, amplitud y una coloratura con armónicos graves.
Cuida los ataques vocales, que no haya demasiada presión, controla tu cuello y deja la musculatura libre de forzamientos.
Recuerda:  A menor tensión, mayor resonancia. Relájate y deja que el sonido vibre, nota su calidez.
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